Web Oficial de la Semana Santa de Toledo


Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte

 

La Cofradía Penitencial del Cristo de la Buena Muerte se funda el 14 de abril de 1956, siendo aprobada canónicamente el 17 de abril de 1957 por el Emmo. Sr. D. Enrique Pla y Deniel, Arzobispo de Toledo y Cardenal Primado de España. Tiene su sede canónica en el Monasterio de San Juan de los Reyes.

Sus orígenes fundacionales se remontan a una serie de reuniones celebradas por varios compañeros pertenecientes a las Fuerzas Armadas, y con destino en La Academia de Infantería, con personas de gran relevancia en la ciudad en el ámbito político, social y cultural de la época. De dichos contactos surge la necesidad de participar en la Semana Santa toledana, de una forma activa a la vez que austera, en un acto penitencial, en el que, procesionalmente, se realice un Vía Crucis.

Toma su nombre de la Cruz de madera existente en el callejón de Barrio Rey de la ciudad de Toledo, la cual lleva un letrero con la inscripción “Cristo de la Buena Muerte”.

Se supone que debió existir antiguamente una cofradía con este nombre, la cual aún no se ha podido documentar. Tan solo existe alguna reseña histórica que relata que “pintado sobre una cruz de madera, con la Virgen de los Dolores a sus pies, se halla el Cristo de la Buena Muerte, dentro de una urna de madera y cristales, maltrecho por las injurias del tiempo, en la angosta calleja o travesía que va de la plazuela de Barrio Rey a la cuesta del Alcázar”. Dicha hornacina se encuentra ubicada allí desde principios del siglo XVII.

La caracteriza su austeridad, ausencia de ornamentación y la meditación de las estaciones del Vía Crucis rememorando el sufrimiento de Cristo en su Pasión y Cruz, acompañándole en sus últimos momentos de vida terrenal. Su marcha procesional va marcada por un tambor desafinado.

Los cofrades visten un hábito franciscano con capucha calado sobre su cabeza y un farol antiguo de vela en la mano formando dos hileras. Abre la comitiva una cruz luminosa con un lema: “Oye la voz que te advierte que todo es ilusión menos la muerte”.

El estandarte, realizado con un óleo del Cristo teniendo de fondo la ciudad de Toledo, es obra del mismo artista que hizo la talla de la imagen titular. Fue bendecido el 1 de abril de 2007 con motivo del 50 aniversario de la fundación de la cofradía.

Cerrando la comitiva se porta la imagen del Cristo, sin andas, a hombros y manos de cuatro cofrades en posición inclinada.

En sus estatutos fundacionales quedó establecido que solamente estaría formada por varones en número limitado a 120, que más tarde sería ampliado. Posteriormente tras una modificación en sus estatutos de febrero de 1997 se resuelve la admisión de cofrades femeninos tal como queda reflejado en su artículo 17 “esta cofradía quedará formada por cofrades de ambos sexos”. Siendo numerosa la incorporación de mujeres.

 En el año 2000 la Legión, en un acto celebrado en el paseo de Merchán, portó y rindió honores al Cristo a cuya advocación se sienten identificados.

El ver pasar la imagen del Cristo de la Buena Muerte y su Cofradía es retroceder en el tiempo a una época medieval marcada por la austeridad y sobriedad. Acompañarle en su procesionar y rezos en la madrugada del Sábado Santo, es recorrer los rincones del Toledo multicultural, paseando por su barrio judío, nobiliario y conventual.

Los lugares para ver la procesión son: salida del monasterio, Santo Tomé, convento de Santa Isabel de los Reyes, (4ª estación) donde las clarisas franciscanas le cantan salmos al Cristo, puerta de Reyes de la catedral, paso por cobertizos y plaza de Sto. Domingo el Real (10ª estación), llegada a monasterio donde se realiza la última estación y se venera y besa la imagen.

La imagen del Santísimo Cristo que actualmente desfila en la procesión es una bellísima talla de madera sin policromar, casi de tamaño natura, de 1,20 m., de un “Cristo que acaba de morir en la Cruz”. Fue tallada en 1972 por el escultor toledano D. Mariano Guerrero Corrales, que le acompaña como cofrade, quien quiso plasmar en ella, con gran certeza, el dolor de la muerte de Cristo después de tanto padecer. En Él se puede apreciar cada uno de los huesos, músculos y nervios que configuran su frágil cuerpo muerto, cubiertos por una pile seca y ajada por el terrible dolor de la muerte terrenal. Carece de adornos y representa al Cristo que está muriendo en la Cruz.


Hermana Mayor
Dª. María del Pilar Martín Cortés

Consiliario
Fray Víctor Manuel Alcalde Quintas, ofm.


Más información en: www.cbmtoledo.es