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Ilustre y Antiquísima Hermandad de Caballeros y Damas Mozárabes de Nuestra Señora de la Esperanza de la Imperial Ciudad de Toledo

 

Primero, sería necesario hacer una referencia  al significado de “mozárabe”. Los antiguos españoles de origen hispano-godo, que bajo la dominación musulmana en la Península Ibérica conservaron tenazmente, muchos aún a costa de sus vidas, la fe cristiana y las costumbres de sus mayores, por vivir entre los árabes sin mezclarse por motivos religiosos, fueron llamados "mozárabes" o "muzárabes", que pudiera significar "arabizados". Esta lógica arabización cultural, no impidió que mantuvieran el latín como nexo para sus oficios religiosos, lengua litúrgica que aún hoy se mantiene.

El Rey Alfonso VI, a instancias del Papa Gregorio VII y con no poca resistencia, introdujo en Castilla, en el Concilio de Burgos (año 1080), la liturgia romana, aboliendo el Rito Hispano-Visigodo o Mozárabe.

Cuando en el año 1085 conquistó Toledo, donde se conservaba este ritual con grandísimo arraigo, los mozárabes toledanos se opusieron tenazmente y obtuvieron, con gran esfuerzo, el derecho a mantenerlo en las seis parroquias que habían conservado bajo el dominio musulmán y que fueron erigidas durante el reinado de los visigodos, sus antepasados. Estas eran y son: Santas Justa y Rufina, Santa Eulalia, San Lucas, San Sebastián y las desaparecidas San Marcos y San Torcuato. Para el sostenimiento de esas parroquias se asignaron como feligreses, a título personal (que no territorial) y por derecho de sangre, a todos aquellos mozárabes y sus descendientes hasta el día de hoy y los venideros.

Por el Fuero Juzgo o  "Carta Mozarabum" de 20 de marzo de 1101, otorgada por el Rey Alfonso VI a los mozárabes de Toledo y confirmado por todos los reyes de Castilla y León hasta Fernando VII, se les concedieron diversos honores y privilegios, tales como "no pechar" (no pagar impuestos), o  poder hacerse armar caballeros, diciendo, sobre este punto: "ET DO EIS LIBERTATEM, UT QUI FUERIT INTER EOS PEDES ET POSSE HABUERIT UT MILITET...." ("y les doy libertad para el que de ellos haya sido peón y quiera ser caballero y pueda serlo, que lo sea").Así surgió esta Comunidad, única en el Occidente cristiano, definida por su Rito Hispano-Visigodo y por la adscripción personal de sus miembros por "ius familiae" a sus ancestrales parroquias.

La calidad y nobleza se transmitió en Toledo y fuera de ella, a todos los descendientes por ambas líneas, masculina y femenina, y así quedó recogido en la Santa Rota Romana por sentencia de 6 de julio de 1551 y por la Bula del Papa Julio III del año 1553. Por último y por Decreto del Cardenal Arzobispo de Toledo, Monseñor Marcelo González Martín, de 10 de diciembre de 1982, se regula la transmisión de calidad y parroquialidad mozárabe.

A fin de continuar con las antiguas tradiciones religiosas y agrupar en lo posible a todos los mozárabes, tanto en Toledo, como en cualquier parte del mundo, así como mantener, dignificar y actualizar su liturgia,  se rescata la Antiquísima Esclavitud de Nuestra Señora de la Esperanza de San Lucas, pasando a denominarse Ilustre y Antiquísima Hermandad de Caballeros y Damas Mozárabes de Nuestra Señora de la Esperanza de San Lucas de la Imperial Ciudad de Toledo. El día 15 de junio de 1966, don Anastasio Granados, entonces Obispo  Auxiliar y Vicario General de la Archidiócesis de Toledo, refundió las Constituciones de la naciente Hermandad citada, restaurando así y actualizando en ellas el legado histórico-litúrgico  de la Ilustre Cofradía-Esclavitud de Nuestra Señora de la Esperanza de San Lucas, cuyas ordenanzas y escrituras  originarias se protocolizaron el 8 de mayo de 1513 y en las que estaban englobadas las nobles familias mozárabes de Toledo.

La reliquia del Lignum Crucis pertenece a la Parroquia Mozárabe de Santa Eulalia, San Marcos y San Torcuato, donde permanece todo el año.  La base de la cruz, rinde homenaje permanente al Lignum Crucis al estar ubicada en ella las reliquias de la santa y mártir Eulalia, titular de su parroquia. A tal efecto, el día 7 de octubre de 1987 fue encontrado, fortuitamente, un relicario de cristal con cenizas y pequeños huesos. Tiene forma de cono truncado con las bases inferior y superior cerradas con apliques deplata y unidos entre sí con cuatro cierres del mismo metal. Aparece grabada en él la inscripción "OSA ET CINERES S. EULALIAE".

La reliquia de este Lignum Crucis va montada sobre andas  con faldones en los que va bordada la preceptiva cruz de la Hermandad. Se complementa con varales artesanales que soportan el palio, como es preceptivo, en color azul, teniendo bordado en su centro y laterales la Cruz de Alfonso VI, distintivo del Capítulo. Las andas son portadas por ocho caballeros mozárabes, debidamente revestidos.

Los caballeros penitentes llevan manto redondo azul oscuro y cuello abierto del mismo tejido y cerrado por un ceñidor amarillo y con borlas. En el costado izquierdo resalta la Cruz de Alfonso VI, completando con birrete octogonal del mismo color, con la misma cruz en el frontis y coronado por una borla amarilla. Colgado del cuello pende, a modo de venera, el águila bicéfala simbólica de la ciudad de Toledo y de ella la citada Cruz de Alfonso VI, esmaltada en blanco,  cantonada en oro, de doce puntas (tres en cada brazo), sobresaliendo la central. En el centro de la cruz, resalta un círculo con el antiguo blasón de la Ciudad Imperial, en campo de azur una corona imperial de oro con forro de gules.

El Brazo de Damas viste traje negro, mantilla negra con peineta y guantes negros. En el lado izquierdo del pecho llevan un lazo con las mismas características de la venera de los Caballeros.

Su sede canónica está ubicada en el templo parroquial mozárabe de San Lucas, filial de la parroquia de las santas Justa y Rufina.


Hermano Mayor
D. Felipe Jurado Puñal

Presidenta del Brazo de Damas
Dª María Jesús Lozano Durán

Consiliario
D. José Antonio Martínez García